lunes, 25 de enero de 2016

To die and be alive at the same time.

- Like a father saving his children from a burning house, getting them out and dying himself. When you love you cease to live for yourself; you live for another person.

- And you think that's good?

- It overcomes instinct. Instintcs push us into fighting for survival. Like the pols ringing all the campuses. Survival of ourselves at the expense of other; each of us claws his way up. I can give you a good example. My twenty-first husband, Frank. We were married for six months. During that time he stopped loving me and became horribly unhappy. I still loved him; I wanted to remain with him, but it was hurting him. So I let him go. You see? It was better for him, and because I loved him that's what counted. See?

- But, why is it good to go against the instinct for self-survival?

- You don't think I can say.

- No.

- Because the instinct for survival loses in the end. With every living creature, mole, rat, human, frog. Even frogs who smoke cigars and play chess. You can never accomplish what your survival instincts sets out to do, so ultimately your striving ends in failure and you succumb to death, and that ends it. But if you love you can fade out and watch--

- I'm not ready to fade out.

- ...You can fade out and watch with happiness, and with cool, mellow, alpha contentment, the highest form of cotentment, the living on of one of those you love.

- But they die too.

- True... It's better not to love so that never happens to you. Even a pet, a dog or a cat. As you pointed out: you love them and they perish. If the death of a rabbit is bad... But you can grieve. Grief is the most powerful emotion a man or child or animal can feel. It's a good feeling.

- In what fucking way?

- Grief causes you to leave yourself. You step outside your narrow little pelt. And you can't feel grief unless you've love before it. Grief is the final outcome of love, because it's love lost. You do understand; I know you do. But you just don't want to think about it. It's the cyrcle of love completed: to love, to lose, to feel grief, to leave, and then to love again.
Grief is awareness that you will have to be alone and there is nothing beyond that because being alone is the ultimate final destiny of each individual living creature. That's what death is, the great loneliness. 


- Are you frightened by it?

- Yes. Consciousness of unconsciouness, if you dig what I mean. When we do die we won't feel it because that's what dying is, the loss of all that. So, for example, I'm not at all scared fo dying anymore not after that bad trip. But to grieve; It's to die and be alive at the same time. The most absolute, overpowering experience you can feel, therefore.
Sometimes I swear we weren't constructed to go through such a thing; it's too much. Your body damn near self-destructs with all that heaving and surging. But I want to feel grief, to have tears."



FLOW MY TEARS, THE POLICEMAN SAID. 
                                                                                                                                                   - Philip K. Dick.




jueves, 19 de febrero de 2015

Inception de viajes


No fue necesario repetirme a mi misma que no tenía que tener miedo. Todo en mi me decía que estaba muy bien y estaba libre, cómoda, confiada. Lo estuve desde el primer minuto en ese viaje y aún sabiendo que estaba adentrándome a unas largas y muy intensas horas de enorme sensibilidad, receptividad y psicodelia, en el medio de una sierra, en pleno día, si llegaba a dudar lo único que tenía que hacer era mirar a mi izquierda y verlo. Verlo conmigo, listo para darme la mano, un beso o un abrazo y eso iba a ser suficiente. Había sido mi guía en mi primer experiencia y todo había salido más perfecto, sabía que esta vez tampoco iba a fallar, ni yo ni él.

Sonreí.
Sin que me de cuenta de repente ya me estaba riendo con tal fuerza que me dolía la panza o me faltaba el aire, y ahí fue cuando me di cuenta: empezó el viaje.
Mi cuerpo se sentía gracioso, el sol pegándome en la piel picaba con una intensidad más fuerte que hace una hora atrás, pero paradojicamente más soportable.
Como por una fuerza mayor, me movía cien por ciento dominada por mi instinto, yo no pensaba dónde quería ir, o qué quería ver, sólo sucedía, mi cuerpo iba hacia donde quería ir y mi mirada se desviaba hacia donde tenía que ver, y siempre todo era lo correcto. Porque con lo que me encontraba, se generaba una conexión extraordinaria que me dejaba sin aire, me temblada el cuerpo. Desde unas simples flores de colores, que brillaban y vibraban llenas de vida, hasta darle de comer con la mano a un ciervo, que se paró a menos de un metro de distancia mio, y me miró a los ojos, por muchos segundos, mientras masticaba lo que acababa de darle, una criatura majestuosa, sentí una conexión que no hubiera sentido si no estaba en un estado de sensibilidad y receptividad semejante.
Tuve que inhalar y exhalar profundamente unas cuantas veces para liberar todo lo que estaba sintiendo.

Teníamos una meta pero sabíamos que antes de llegar, íbamos a desviarnos unas cuantas veces, dejándonos guiar por el instinto, siempre juntos. Y así fue, en cada lugar que parábamos para conectarnos con lo que sea que tengamos alrededor o en frente de los ojos, se detenía el tiempo. La naturaleza, tanto los animales con los que interactuabamos, como el viento y el verde, nos hablaban, nos entendían, nos saludaban, nos guiaban, nos trasmitían paz y hermosura.

No me voy a olvidar nunca de la mirada de una lechuza, completamente perfecta, que me miró directo a los ojos, tan cerca que cualquiera hubiera esperado que salga volando, pero no lo hizo, sólo se quedó parada mirándome. Giraba la cabeza cuando le hablaba. Sabía que estaba admirándola, sintió cuánto estaba amándola en ese momento y me dejó hacerlo.

Habíamos decidido ir a un lugar que ya conocíamos, para este entonces ya habían pasado unas cuantas horas.

Caminamos por una especie de laberinto, con paredes de plantas tan altas como nosotros, o al menos así lo percibíamos. Entrabamos de a uno entonces él venía atrás mío, había que ir pisando piedras y adentrándonos cada vez más en el bosque. A medida que ibamos avanzando en ese laberinto, me aceleraba por la excitación que tenía, se me habían secado los dientes de la sonrisa inmensa, aún cansada de estar trepando sierras todo el día, abajo del sol, caminando lo que no camine en toda mi vida junta, con calor, e inmensamente feliz, lo entendí:
Estaba siendo Micaela en esencia, como hace muchísimos años no lo era, totalmente plena y feliz, libre. Recordé lo mucho que amaba perderme en laberintos cuando era chica, un dato que había olvidado y mi madre me recordó hace poco. Veía un laberinto y corría a él para perderme, me divertía. Me sentí esa Micaela. Reconocí que gracias a la increíble persona que tenía atrás mío es que estaba ahí en ese momento, siendo la que era, gracias a él, y que me elegía siendo esa, la veía más allá de todo y me apoyaba, me daba fuerzas para que explote esa esencia mía. Aunque seguía caminando, sonriendo, otra vez el tiempo se detuvo y entendí todo.

En el momento en el que teníamos que entrar al lugar de destino, unos metros antes, frené casi por acto de reflejo, él frenó atrás mío, mi instinto me hizo mirar hacia mi izquierda y me encontré con la entrada a un camino aún más angosto que por el que veníamos, se veía oscuro y pasaba desapercibido, de hecho la primera vez que fuimos ni lo vimos. Él miró a donde estaba mirando, me volvió a mirar y me dijo "¿Querés ir por ahí? Si lo sentís, vamos." Le contesté que sí con la cabeza y nos metimos.
Con lo que nos encontramos a continuación fue completamente mágico, así que si no creen en ningún tipo de magia, no sigan leyendo.

El camino hasta llegar a ese espacio mágico fue algo largo, pero ya se sentía. Era muy angosto hasta que de repente se abría un circulo enorme, formado por altos, delgados y hermosos arboles. El espacio era fresco, húmedo, se escuchaban todo tipo de pájaros y se sentía cómo vibraba todo con el viento.
Atravesamos este círculo de magia y se volvió a formar el camino. Hasta quela mirada se me desvió a un rinconcito libre de arboles y plantas, era el perfecto tamaño para una sola persona y el acceso no era fácil, pero tenía que ir ahí, sí o sí, por más que lo podía ver perfectamente desde afuera, todo en mí me decía que tenía que estar parada entre esos arboles en ese instante. Así que me metí, haciendo un par de movimientos extraños, y me paré en el centro.
Mirando hacía arriba estos árboles que parecían interminables y a mi al rededor, estaban llenos de ojos, vibraban, llenos de energía que me golpeaba a tal nivel que empecé a respirar fuerte, como si me faltara el aire. Estaba sintiendo tanto que no podía mantener una respiración normal. Los árboles me hablaron, me dijeron que soy parte de todo esto, soy lo mismo que ellos, que me sienten, me sentí más conectada con el todo que nunca, sentí que mi cuerpo se podía derretir y volverse parte de ese espacio mágico y estaba bien.
Era parte de ese lugar y sentí fuerte la energía que me corría por abajo de la piel y que me trasmitía todo eso que estaba sintiendo, volví a sentir que mi cuerpo era pura energía, estaba hecho de la misma energía que cargaba todo a mi alrededor, ese sentimiento que desbloquee gracias a la Ayahuasca.
Me emocione a tal nivel que me largue a llorar, no lo pude evitar, tampoco lo quise evitar, sabía que tenía guardadas las lagrimas de hace rato y sabía que había ido a ese específico lugar a liberar todo esto que venía sintiendo. Todo me llevó a que llegue ahí.

Después de llorar mientras sonreía, y finalmente liberar. Me dí vuelta para mirarlo a él. Me vió con lagrimas, sonrió y extendió los brazos para que vaya a refugiarme en él. Y así lo hice.
Me sequé las lagrimas y volvimos al circulo enorme que mencioné anteriormente, decidimos que era tan hermoso que nos teníamos que sentar ahí y quedarnos un rato.


Todo lo que nos pasó estando sentados ahí es algo que me frustraría si intento ponerlo en palabras. Escuchamos a la naturaleza hablando entre sí, entendíamos los sonidos de los animales y del viento, pero no entendíamos si escuchábamos hablar a los humanos que pasaban cerca, desde afuera, sólo hacían sonidos con distintos tonos, pero no entendíamos las palabras. Estábamos en otro plano. Nos entendíamos sólo entre nosotros y con la naturaleza. Todo lo demás era "blablablabla". Se detuvo el tiempo.

Era un espacio que nos estaba recibiendo y protegiendo a nosotros, esos árboles nos estaban haciendo un show de baile, movimiento, espejos, colores fantásticos que para el ojo percibiendo normalmente no existían. 
Teníamos escalofríos de todo lo que estábamos sintiendo. Me temblaba el cuerpo.
Sentí que era nuestro "safe place" en el mundo. Sentí que ese lugar nuevo lo iba a llevar siempre conmigo. Siempre que necesite un momento de paz, ya lo tengo grabado en mi mente, tengo grabado cómo me sentí y siempre que lo necesite iba a poder volver. Supe que no me iba a olvidar nunca de ese momento y de ese lugar. Sentí que nos abrazó y nos protegió.

Escuchamos a unas cuantas personas que parecía que se acercaban y a punto de entrar, siempre, pero siempre, por alguna razón u otra se terminaban yendo y nunca llegaban a cruzar. Se volvió NUESTRO lugar, por todo el tiempo que estuvimos ahí. 

Se estaba poniendo oscuro y empezamos a tener frío, supimos que era hora de irnos. Empezamos a sentir cómo cambiaban las energías del bosque, completamente diferentes a las que tenía de día, todo se estaba volviendo hostil muy rápido, así que, así como nos recibió de una manera hermosa, ahora teníamos que respetar la naturaleza y saber que era hora de irnos. La oscuridad estaba creciendo tan rápido que nos sentimos perseguidos. Tuvimos que apurarnos para salir y volver al campamento.


Fue el viaje dentro del viaje más hermoso de mi vida. Si tuviera que explicarlo en una palabra, diría que fue sublime.

Vayan a Tandil. Tomen ácido. Paseen. Nada más.

martes, 23 de diciembre de 2014

heiko

(Esto lo escribí hace unos meses, entre septiembre y octubre)
11:43 am
hoy me puse triste porque leí un texto diciendo que todo en la vida tiene que tener un balance, el lado cálido y el agresivo.
como el sexo, como el amor y como yo.
me puse a pensar en lo triste que sería si esto fuese una realidad absoluta. una regla para que las cosas funcionen de la cual no se puede escapar.
el amor es hermoso, es hermoso hasta cuando es agresivo. es hermoso hasta cuando lastima.
es amor? cual es la medida justa antes de que se convierta en algo tóxico? no es amor. convierte en masoquista?
hable con una persona que justo me hablo cuando estaba pensando esto, y le dije que me había arruinado un poco el día pensar en eso
le pregunte si era posible, acaso, amar mucho a alguien sin tener, a veces, el deseo de empujarlos abajo de un colectivo.
me dijo que si, que depende de cada persona, que no existe el modelo único del amor y no tiene por qué ser así, y que hay un balance, que hay gente que te hace demasiado mal y con la que no tenes que estar.
y sentí que volví a mi eje, me volví a sentir cómoda, estaba en un abismo que no me gustaba y no me hacia sentir bien, me hacia cuestionarme en todo lo que creo o al menos quiero creer.
después volví a pensar en la relatividad de todo y sentí que me iba a explotar la cabeza, lo de siempre. nada nuevo. 

05:03 pm
no lo creo. no creo que el amor tenga que ser necesariamente tanto agresivo como cálido, eso es lo que está mal. creo que el amor sano, que construye, que alimenta y sólo hace bien existe, porque lo vivo. me creo capaz de amar a alguien sin la necesidad de también empujarlos por un puente. se que también existe gente que (me) puede amar así. sé que depende de cada persona. “el amor es extremo, si no es extremo no es amor” me dijeron. pero yo pienso, extremo no necesariamente quiere decir destructivo. eso es insano, eso no es amor, eso es una lucha de egos. 

jueves, 25 de septiembre de 2014

Lado B


Hace unos días cuando conté mi experiencia con la Ayahuasca dije que no me había dejado nada nuevo, que no me sentía de ninguna manera diferente, salvo con una buena experiencia más encima, muy satisfactoria.
Hoy, cuatro días después, vengo a vomitar palabras acá porque siento la necesidad imperiosa de hacerlo. Y como siempre, me va a salir como venga.

Estos días estuve desbordada de muchísimas cosas, me siento más perceptiva y sensible que nunca. Me siento más relajada con cosas completamente superficiales e innecesarias que hasta hace un tiempo me hacían mal, me ponían en una posición muy desagradable y dañina, hoy las miro y es como si mirara algo completamente inútil para mi vida e insignificante para lo que soy. Irreal y ajeno a mi. De plástico. ¿Cómo voy a preocuparme tanto por eso? ¿Cómo voy a dejar que interfiera tanto en mi bienestar, el cual es de oro? ¿Cómo puedo estar permitiéndome manipular por esto?
Mi mente y mi cuerpo son sagrados. Son yo y no puedo permitir más que lo que no me ayude a estar bien, se meta igual a retenerme, a tirarme abajo, a retrasar mi proceso. Tengo que cuidarlos más que nunca, son delicados, tengo que quererlos y tratarlos bien, siempre.

Tengo una necesidad de quererme mucho, de terminar de aceptarme con todo lo que soy y lo que no soy también, adaptarme a estar constantemente creciendo y cambiando. Amarme así, en movimiento. Siento que logrando esto voy a poder SER más que nunca.
Creerme capaz de hacer lo que se me cruce por la cabeza hacer porque realmente puedo.
Me di cuenta que tengo demasiado amor para dar, es incluso más grande que yo y que la mayoría de las cosas que me rodean.
Es minúsculo e insignificante comparado al amor que hay en el universo y que éste mismo nos ofrece a todos incondicionalmente, siempre.

Pero lo más lindo de haberme dado cuenta de todo eso que tengo para dar es haberme puesto un poco egoísta en el mejor de los sentidos, queriéndolo todo para mi. Quiero darme todo eso, y con eso no me refiero a guardármelo y no hacer nada al respecto, sino que quiero canalizarlo en algo que sea mío y para mi. Transformar todo eso en algo que haga yo, y que cuando lo haga se genere un movimiento de energía constante, dejo todo mi amor en esto y esto me devuelve el doble.Quiero dejar que mi sensibilidad fluya, quiero cada vez ser más perceptiva a todo lo que me rodea.
Me da miedo exponerme mucho, me da miedo volverme tan sensible que cualquier cosa pueda llegar a lastimarme. Me da miedo vivir tan despierta en una sociedad tan dormida. Me da miedo sentirme sola desde ese lugar.
Me siento tan sensible y perceptiva como una herida recién abierta, expuesta en carne viva. Así me siento: en carne viva.

Siento que estoy viviendo en otro plano, en otra realidad. Finalmente entiendo el concepto de vivir el momento, me llena de libertad. Me llena de libertad vivir el momento y quererme mucho, con esa libertad no me da miedo exponerme tanto, tengo que amar mi sensibilidad y reconocer el potencial que me brinda, reconocerla, dejar que fluya y materializarla creativamente. 

Dejé de tener la necesidad de que todos sean porque yo soy, porque simplemente siendo lo comparto por todos lados, lo contagio, no tengo que forzarlo. No tengo que buscar la forma de compartirlo con palabras, el lenguaje está completamente demás, lo real va mucho más allá, el lenguaje distorsiona, es innecesario. Es mucho más preciso cuando sólo se percibe, sin interferir con palabras. 

Siento que me están llegando tantas cosas que la cabeza se me está expandiendo de una forma grotesca.
No entiendo si esto fue pasando de a poco o me llegó todo en pleno viaje de Ayahuasca y me tomé estos días para procesarlo e ir reconociéndolo de a poco, no sé cuánto más hay.
Sé que mucho de lo que estoy viendo ahora lo vengo trabajando hace años pero nunca había podido ponerlo en practica, nunca se habían terminado de sellar las ideas. Siempre tenía una barrera que no podía romper que me condicionaba, decía "Me encantaría poder vivir esto de esta manera, sin complicarme" "Me encantaría poder terminar de entender esto de esta forma, así me libero de este malestar" "Ojalá pudiera relajar la mente con esto, en vez de seguir torturándome al pedo" Todo así, y ahora todo eso lo veo pasar. Esta pasando ahora, ya no es un
ojalá, ni un me encantaría, es una realidad. Por más que por ahora sea exclusivamente mental, es el paso más importante de todos. El practico está más cerca que nunca y ya no me desespero por tocarlo. Me liberé de algo que me estaba presionando hace muchísimo tiempo.

Ayer fumé por primera vez desde que volví y me reconecte con todo eso que sentí, de una forma muchísima más sutil pero lo reconocí enseguida, está vez no tuvo ni un poco de oscuridad. No me cabió ni un poco de duda de que eran restos que todavía tenía dando vueltas, simplemente lo supe en cuanto lo sentí, y me reí. Me alegró. Y de nuevo, fue como reencontrarme con una amiga, pero esta vez fue un reencuentro mucho más afectivo. 


"AyahuascaPropiedades curativas

Es una sustancia de utilidad en ciertas aproximaciones terapéuticas y de auto-conocimiento, y está siendo estudiada desde hace tiempo por médicos, farmacólogos, psicólogos y psiquiatras de todo el mundo como herramienta para diversos problemas, con especial relevancia en ayudar a los sujetos a romper con los procesos y hábitos dañinos para sí mismos y para otros. De hecho, su uso en tratamientos de desintoxicación y adicciones es un hecho en países como Brasil y Perú configurándose como uno de los tratamientos más punteros para las farmacodependencias.
La ayahuasca puede ser una terapia efectiva en el campo de la psiquiatría y la psicología en el tratamiento de la depresión y la ansiedad así como los problemas de personalidad y la esquizofrenia. Su compleja farmacología, muy relacionada con la sinergia existente entre diversos alcaloides, al tiempo que la escasa toxicidad demostrada por los diversos y ya numerosos estudios científicos que se van elaborando, es uno de los aspectos más relevantes de este preparado vegetal."

Me estuvo costando entender si todo esto me estaba pasando en serio, y en tal caso, fue de verdad por lo que tomé en el Delta? Es eso realmente posible? 

Lo único que cambió en mi vida fue la experiencia que viví. Nada más. 

domingo, 21 de septiembre de 2014

20/21 de Septiembre.

Esto es lo que le conté a una amiga. Lo copio y lo pego, lo retoco un poco. 

Fue un balance entre lo lindo y lo feo,
Pero fue un buen balance
Fue exclusivamente mental
Físicamente tuve muchísimo frío pero porque hacia frío
La ayahuasca es como algo exterior que se te mete en el cuerpo de visita y te hace viajar mucho
Es como que INTERACTUAS con lo que se te mete
Yo particularmente interactue bien, no todos tuvieron la misma suerte.
Te muestra cosas, te hace pensar cosas, se te caga de risa o a veces es medio oscura.
Conmigo fue un poco oscura pero no demasiado. No al punto de pasarla realmente mal, en ningún momento tuve miedo, sólo a veces incomodidad por lo intensa que es.
Una chica se asusto mucho, y lo llamo al chamán y le empezó a decir muy fuerte TENGO MUCHO MIEDO TENGO MUCHO MIEDO, no fue agradable escuchar eso.

Te genera muchísimas sensaciones, capaz me asustaba mucho y de un segundo al otro me estallaba de risa, de la nada y sin razón.

Es muy raro pero realmente sentís como que te encontras con algo adentro tuyo, en tu mente. E interactuas, a todos les paso así.
Te sentís como apoderado y te maneja por un rato. TE MANEJA eh.
Tenes que dejarte manejar porque un amigo se puso a pelearle y medio que la paso mal.
O sea, te tenes que entregar a eso que se te metió, seguirle el ritmo, dejarla fluir.
Una de las consignas era haber tenido experiencia con drogas psicodelicas.
Yo lo sentí como un reencuentro con una vieja amiga, que vino a cagarse de risa un rato y tambien a romperme un poco las pelotas, pero bien. Nunca para hacerme realmente mal.
Dura como 6 horas el efecto.
Se pasa rapidisimo, como el acido o el MDMA, porque no paras un segundo.
El lado oscuro fue que como me hacia estallarme de risa de la nada un segundo y al otro segundo parar de golpe y ponerme seria, fue muy extraño y me hizo pensar en la esquizofrenia en un momento. Pero en el segundo en el que lo pensé dije no.
Al menos conmigo fue manejable.
Te pone MUY inquieta. Porque estas a MIL. Nunca con ninguna otra droga me laburo tanto la cabeza. 

Es una montaña rusa y son mil cosas, rapidismo, y capaz ni tienen relación una con la otra.
Eso te causa una inquietud tal que yo me retorcía en el piso adentro de la bolsa de dormir.
El ambiente fue todos acostados/sentados en el deck de afuera, te va sirviendo de a vasos con un intervalo de una hora entre uno y el otro. Llegué a tomar hasta tres porque para mi fue la medida justa.

Te genera todo tipo de pensamientos, imágenes sensaciones

No podemos interactuar entre nosotros, porque nunca sabes el viaje que esta teniendo el otro.
El nos dijo, "van a haber muchos que vomiten, y van a a ver muchos otros que lloren
nadie vaya a consolar a nadie, para eso estoy yo, levantan la mano si me necesitan. 
Pero hay que dejarlos vomitar o dejarlos llorar, es bueno, están liberando algo, 
porque si interferís no sabes como puede terminar."
A mi me caían lagrimas pero no llore con angustia, simplemente me cayeron muchas lagrimas.

Mi conclusión fue que no necesito la ayahuasca, no es para mi, no me aporto nada.

Tal vez tomándola de día y sin frío pueda disfrutarla mas y sacarle mas provecho. 
En unos meses podría volver a intentarlo.
Fue divertido probar, me saque la duda y eso derivo en que sea una experiencia positiva.
Pero con respecto al mundo real no me aporto nada que ya no me hayan aportado el ácido o el MDMA, pero PARA MI fue así. Porque sentí que lo que me transmitió fue que no necesitaba curarme nada, ni aportarme nada, ni mostrarme nada muy oscuro de mi misma que ya no supiera o con lo que no esté ya trabajando.
A otra gente sí.

Volver a la civilización fue fuerte, en tigre, me pasó por arriba la ciudad y todo.

La gente esta sacada y ni se da cuenta, violenta.
Estoy todavía medio flotando en los restos que me dejó toda la experiencia.

Me parece que es una droga con la que es mucho más relativo el QUIÉN la toma que el resto de las drogas que conocemos. Porque es todo muy interior y muy personal. Se mete con vos y con lo que sos, no es que te agudiza con el mundo exterior como el ácido, por ejemplo.

De todas formas no deja de ser muy importante el ambiente con la ayahuasca, porque es una montaña rusa, es un poco alucinógena también. Cerraba los ojos y veía colores, imágenes, formas, escuchaba cosas. Abría los ojos y todo se veía distorsionado, en cámara lenta o vibrando. Con colores fantásticos, tipo fluorescentes.

Me quedé en el deck experimentando todo hasta eso de las 5 am que pude dormirme, y al rato, cuando ya era de día, me desperté, miré a mi al rededor y dije "Qué acaba de pasar". Me arrastre como pude a seguir durmiendo adentro de la casa. 

PD: El delta es un lugar lindísimo. Todo el viaje fue algo de otro mundo. Desde que me subí a la lancha yendo hasta que volví a pisar tigre volviendo. 






jueves, 15 de mayo de 2014

Más de lo mismo


Las crisis existenciales dejan de ser divertidas e interesantes después de determinado tiempo que uno las sufre y cuando ya se armaron demasiadas teorías del por qué uno las tiene sin llegar a ninguna conclusión valida. Se vuelve frustrante. Cansador. Desgastante. Incómodo. Sobre todo incómodo.
No sé cuantas veces mientras estaba haciendo algo de todos los días, como volviendo a mi casa del laburo, usando la computadora antes de irme a dormir, escuchando música, paseando, empiezo a sentir una angustia grande, que me empieza a envolver y cubrir todo, casi ahogandome. En el momento en el que lo siento venir; porque ya lo reconozco, empiezo a pensar, inquieta, como si estuviera tratando de mantenerme a flote para que no me ahogue, mientras se me va llenando todo de agua, qué es lo que estaba pensando unos minutos atrás para que me empiece a pasar esto, qué es lo que yo estoy tratando de tapar y mi inconsciente de destapar.
Pero me enojo mucho cuando me doy cuenta que ya estoy completamente envuelta por esa angustia y que aunque busque y busque no encuentro razón aparente. Me voy desde lo más insignificante y pelotudo que me haya pasado en el día, hasta el existencialismo límite de pensar, es esto todo lo que hay en la vida? En el mundo? Por qué siento que aún haciendo todo lo que quiera hacer y conociendo todo lo que quiera conocer voy a seguir sintiendo que tiene que haber algo más?
La mente es un millón de galaxias. Cada uno de nosotros es más que todo esto y al mismo tiempo somos una parte tan insignificante del todo.
Si, hay muchas cosas que me gustaría cambiar de mi vida y muchas cosas que me debo a mi misma, siento que vivo en muchos aspectos de una forma que me queda chica, pero tal vez sea pesimista o realista, depende quién lo lea: Realmente no creo que dentro de mis posibilidades hoy, ahora, pueda modificar ese sentimiento conmigo. Y todavía, no siento que resolviendo todo eso me va a dejar de pasar lo que me pasa. Hace un tiempo tuve una charla con alguien que me hizo entender que es algo que muy probablemente me pase toda mi vida, haga lo que haga. Pero que el objetivo es entender que es natural, y que no me tiene que hacer mal.
La relación que encuentro entre todos los momentos en los que me siento así es única: Estoy sola. En ese preciso momento, estoy sola.
Tal vez hace quince minutos atrás no, tal vez dentro de media hora no. Pero ahora sí.
Es estar conmigo y encontrarme con mis pensamientos? Ya pensé tanto la razón que me cansé y abandoné hace un tiempo, ahora prefiero pensar en cómo evitarlo. Pero cada vez es más difícil y siempre tengo la esperanza de que en uno de los millones, me ilumine y encuentre el por qué, para que nunca más me pase, o al menos, si me pasa, dejarlo pasar.
Suena a que es un sentimiento desgarrador y que mañana voy a salir a tirarme abajo de un tren. No es así, claro que no. No soy una persona depresiva. Es simplemente muy incomodo, molesto, y angustiante. Es un vacío injustificado que se siente en donde vendría a estar la boca del estomago. Al que le pasa lo entiende y al que no, traten de pensar alguna vez que hayan tenido algo que les haya hecho muy bien, y que un día no lo tienen más. Sienten un vacío y una angustia pesada. Es algo así, supongo. Pero momentáneo, y de la nada. Me gustaría poder dar un mejor ejemplo.
Lo único que me tranquiliza en esos momentos es saber que así como vino, se va. En cualquier momento y sin nada en particular, al menos que yo pueda reconocer, se va. Entonces lo sufro, la paso mal, me como la cabeza, pero cuando no puedo más pienso: Bueno, en un ratito se me pasa. Ya está.

A veces pienso que me estoy volviendo loca.

sábado, 3 de mayo de 2014

No sé dormir la siesta.


Hasta recién estaba en la cama haciendo de cuenta que dormía hace 40 minutos. "Haciendo de cuenta" quise decir, forzándome, para que mi cuerpo se lo crea y finalmente dormirme de verdad, pero no pude, como de costumbre. No me siento bien durmiendo la siesta y nunca pude dar una respuesta coherente al por qué de este fenómeno. Sueño no me falta, de hecho anoche me dormí a las 3 de la mañana y hoy me desperté a las 9, de 9 a 11 estuve cuasi despierta y a las 11 decidí abandonar y levantarme para hacerme una buena taza de café y asumir que no voy a dormir más que eso, así que SI tengo sueño, pero no lo suficiente como para que ahogue mis pensamientos, la mente deje de trabajarme a mil por hora y poder entregarme al hermoso placer de DORMIR, que tan hermoso es.
En esos 40 minutos intentando dormir sin darme cuenta empecé a irme por las ramas pensando mil cosas en relación a mi incapacidad para algo tan lindo y placentero, inconscientemente tratando de llegar a una respuesta. Hay algo que debería estar haciendo ahora? No. Estoy faltando al trabajo y eso me da culpa? Es sábado. Siento que debería estar en otro lugar? No. Con otra persona? No. Todo esta teóricamente en su lugar, no me falta nada, no debería estar haciendo ninguna otra cosa que no sea disfrutar de una buena siesta al lado de la persona con la que quiero estar y que ya hace rato esta profundamente dormido. Y eso es irrelevante, también debería poder dormir una siesta sola sin que nada me persiga y disfrutarla. Pero el hecho de encima hacerlo acompañada, me da aun MÁS razones por las cuales DEBERÍA poder relajarme, dormirme y disfrutar de este momento, hoy y ahora.
PEOR NO. Mi cabeza no se calla. No puedo parar de pensar mil cosas, pelotudeces y otras no tan pelotudas. Pero las no pelotudas no son cosas que pueda o necesite resolver ya, en este instante, entonces POR QUE NO ME PUEDO DORMIR!?
No me puedo dormir y no paro de pensar, miro por la ventana cómo se va oscureciendo el día de a poquito y eso me hace sentir peor. Entonces, si relaciono la angustia que me da el hecho de que el día este oscureciendo con la injustificada razón de la culpa que me da dormir la siesta, ... AH.
Mi problema no esta en que hoy debería estar haciendo otra cosa, o en otro lugar.
Es todo mental, es la misma presión de toda mi vida. Son secuelas de mis crisis existenciales. Es esa ilusión de necesidad de llenar un vacío con algo que todavía estoy tratando de descubrir qué es y siento que se me pasa el tiempo. Es la culpa de seguir sin poder dar el paso más importante para romper con esta enferma manía de obsesionarme y castigarme hasta llegar a dónde quiero llegar.

De a poco estoy empezando a aceptar la idea de que tal vez debería poder aceptarme a mi misma como soy ahora y tal vez así llegar a donde quiera llegar. Tal vez cuando llegue al primero, no me haga falta llegar al segundo y todos los vacíos van a estar llenos.

Mientras tanto, me voy a hacer otro café.

miércoles, 16 de abril de 2014

Qué?


Tengo un secreto que es un poco ridículo:

Me da vértigo ponerme a pensar en lo relativo y subjetivo que es todo en relación a los pensamientos, el accionar y los sentimientos de las personas. Me hace sentir una control freak, pero me desespera pensar que cualquier cosa que piense o vea o sienta por una situación o una persona, esa persona lo puede percibir completamente diferente y, la mayor parte del tiempo, no tengo forma de saberlo.
Me da vértigo SABER el poder que tiene la mente de convencernos de algo que puede ser completamente irreal, sólo por el miedo o sólo por las ganas que tenemos de que sea real.
Acaso nunca vamos a poder saber realmente .... cómo son las cosas? Acaso nunca vamos a poder expresarnos lo suficientemente EXACTO para que la otra persona pueda percibirnos exactamente como queremos ser percibidos?
Escribo esto y ya estoy pensando en cómo lo va a percibir la persona que lo lee. Lo primero que pienso es: Es una obsesiva, está enferma. O... exagera demasiado. Le da mucha vuelta.
Ven?
Acaso soy la única que alguna vez sintió esa desesperación de pensar: Esto tiene que ser si o si así, esto es así porque YO lo siento así. Pero.... pero y si estoy equivocada? Y si yo lo siento así porque YO lo quiero sentir así y la realidad es completamente diferente, hasta posiblemente opuesta?

Y si estos pensamientos obsesivos los tengo porque no puedo no darle un cierre a las cosas? Existe "el cierre"? Acaso no es una ilusión? Por más explicito y claro que quede, no hay certeza de un cierre de nada. Ni siquiera muertos. Entonces por qué esa necesidad? Por qué le dedicamos tanta energía a eso, si al final del día es exactamente lo mismo. Te crees que encontrar respuestas te va a hacer sentir mejor? Para qué? Y si en realidad te hacen sentir peor?

Anoche dormí muy poco. Hace días que vengo inestable. Mejor me voy.

PD: No es la primera vez que termino algo que escribo con "mejor me voy". Me cansé de cansarme de mi misma. 

jueves, 20 de febrero de 2014

17 de Diciembre.



Dejé al monstruo ganar, se cansó de tantas guerras perdidas después de estar acostumbrado a ganarlas todas. Odia las herramientas que desarrollé éste último tiempo para poder luchar contra el. Se cansó de que me ría en su cara. Y por primera vez, en mucho tiempo, ni siquiera le levante el escudo. Lo deje entrar, entró tirando todo lo que se le cruzaba por el camino. Imaginate, todas las ganas que venía acumulando, me paso por arriba y me golpeo contra el piso, disfrutando cada segundo. Y yo me dejé. No se bien por qué, porque estaba aburrida? Para sentir algo? Para probar con cuánta fuerza podía levantarme después? A veces me tengo tanto miedo.

Me enoje muchísimo porque todo lo que me estaba mostrando, desde el lugar en el que estaba, era real. Al punto que se volvió para mi una verdad absoluta y olvidé totalmente las herramientas que tenia. Olvidé que era un algo externo, que no nacía de mi esencia, sino del miedo. Me envolvió, me cubrió y me dejó ciega. Ya no había monstruo que me golpee. El monstruo era yo.


Me retorcí por un largo tiempo, gritando. Todo era oscuridad. Cuando son apoderados por el monstruo, mis pensamientos son más retorcidos, obsesivos y oscuros de lo normal. Tenía tanto frío y me sentía tan sola. Rasqué el piso, cavé para encontrar algo chiquito que me pueda sacar de ahí, que me reconecte conmigo para recuperar las herramientas y volver a ganar. Pero no había nada. Me arrastre por el piso, llegando a las paredes, que también traté de romper para liberarme
. Sólo empeoraba. No encontraba nada que me salve, ningún alivio. El monstruo disfrutaba mis intentos fallidos, festejando, riendo. Consumiendo mi energía como si fuera su mayor droga y hubiera estado con abstinencia.

En medio de tanto ruido, cansada de buscar en el lugar equivocado, dejé de luchar y me tire al piso rendida. Respiré hondo. Tratando en plena lucha de encontrar un momento de paz, una luz adentro que me diga dónde tengo que ir para dar vuelta mi percepción y salvarme, para poder volver a luchar y ganarle. No encontraba nada. Nada. No tengo nada de dónde agarrarme. Qué hago ahora? Dame una herramienta. Lo mínimo. Tirame un salvavidas, por favor. Me siento tan demandante, y eso me hace sentir tan insegura y al mismo tiempo tan sola. Cuál gana? 

Ninguno gana y ninguno tiene la culpa de nada. Lo demás no tiene importancia.

De repente, casi por arte de magia o del cosmos, que son lo mismo, recordé el último lugar en el que más fuerte me había sentido, en el que podía lograr lo que quería, el lugar en el que me llené de luz.

Tenía que volver ahí. Ese es mi lugar. Ahí me iba a encontrar con mi esencia e iba a poder correrle la cara al monstruo para frenarlo de que me siga lastimando. 
En ese lugar sé que voy a encontrar las fuerzas suficientes.
Volví.
Un poco desganada y confundida porque venía de la guerra, pero volví. 
Entré despacio, qué lugar tan cálido y pacifico, tan diferente al que estaba hace un minuto atrás.
Respiré aliviada.
Cerré los ojos y disfrute un rato de esa paz, aunque eventualmente iba a tener salir y volver a luchar con él, me dejé abrazar por la calidez, sentía que flotaba. Había encontrado lo que estaba buscando para la liberación absoluta.
 Rompí en llanto porque me reencontré conmigo, y todo lo que tengo, todo lo que estaba empezando a olvidar por culpa de dejarme ganar.
Lagrimas de emocion, porque sigue estando ahí. Toda mi fuerza. Porque sigo eligiendo darle lucha. Y por todo lo que me hace seguir eligiendolo. 


Soy más fuerte de lo que pienso la mayor parte del tiempo. Qué fácil es, a veces, olvidarse de eso. 

lunes, 2 de diciembre de 2013

2013 baja el telón.

Hay instantes en la vida de cada uno en los cuales, a raíz de un acontecimiento externo o de una crisis interna, se plantea el por qué de la propia vida, el qué pueda tener valor suficiente para hacerla interesante y la razón de ser de continuar luchando o, simplemente, existiendo.

Primero se fija uno en la vida de los demás. Quizá porque la vida de los otros —o sus defectos— nos son más fácilmen
te analizables que los nuestros propios. Y lo que acostumbramos a encontrarnos es unas existencias vulgares que discurren del trabajo a la cama y de la cama al trabajo.

Buscamos entonces qué es lo que puede dar sentido a nuestras vidas. Quizá cuando aun se es muy joven, una buena parte de ese sentido se encuentra en el compañerismo, en los amigos, en el gusto por la aventura, en el riesgo, en la acción política o hasta en el coqueteo; pero cuando se llega a cierta madurez y, sobre todo, cuando se procura actuar con una buena dosis de sinceridad para consigo mismo, muchos de esos motivos se derrumban. Son como el telón de un teatro que, al abrirse, deja ver un escenario desengalanado y vació. En muchos casos, el telón era de terciopelo con ribetes dorados y aquella juventud —aquel telón— prometía un espectáculo radiante, una existencia brillante: la sala del teatro estaba totalmente iluminada y los dorados brillaban prometiendo una velada inolvidable. Pero cuando el hombre se plantea la vida de forma definitiva es como si se abriera de repente el telón: el escenario está vacio y entonces el desencanto es total. La promesa y la ilusión que habíamos imaginado en la juventud desaparecen repentinamente y, en su lugar, sólo queda vulgaridad, esterilidad y, lo que es más frecuente, una buena dosis de añoranzas y aburrimiento. La mayoría de los jóvenes mueren así, cuando se acercan a la plenitud de la madurez, sin que lo que prometían haya podido florecer: se efectuá el tránsito rápido de la juventud a la vejez espiritual sin grados intermedios.

Es para huir de ese aburrimiento cabalgante, que el hombre no había conocido antes, cuando aun vivía para explorar, para aprender,cuando todo era nuevo, que el hombre maduro —la sombra del que fue joven— emprende casi todo lo que hace: en general, se casa para huir de su propia soledad y de su aburrimiento; trabaja jornadas enteras por costumbre, tanto para ganar más dinero como para no aburrirse; tiene hijos, se relaciona y llena su vida de cosas que, en el fondo —muy en el fondo, aunque él se niegue naturalmente a reconocerlo— lo que hacen es apartarlo de sí mismo, de su propio, cabalgante tedio.

Es entonces cuando uno se plantea en qué puede diferenciarse la propia vida de un tal planteamiento y qué puede haber que de sentido a la existencia. Y ese sentido que en vano buscamos no lo hallamos ni en el trabajo, ni en las relaciones sociales, ni en las luchas ni en los grupos políticos. A la corta o a la larga —según la inteligencia de cada cual— todo eso son vendas que van cayendo de los ojos. Luego le toca el turno a las ideologías: y también las ideologías, que tanto nos habían absorbido, caen de nuestros ojos dejando delante un panorama desolador, panorama de luchas, de enfrentamientos, de egoísmos, de vulgaridad y de mentira. Seguimos buscando y nada hallamos que valga la pena para volcarnos fuera de nosotros mismos... nosotros mismos ... Y entonces aparece la otra posibilidad, la nueva posibilidad: Nosotros mismos. Tal vez penetrando en nosotros mismos hallemos la seguridad que nos faltaba, tal vez acudiendo a nosotros en vez de huyendo de nosotros, tal vez afirmándonos en vez de negándonos, encontremos la razón de ser de un vivir que se había tornado vacio.

Nos asombramos entonces, cuando empezamos a excavar en esa inmensa masa negra que es nuestro propio yo, cuando empezamos a avanzar por ese espacio vacio, permanentemente oscuro, que había permanecido totalmente ignorado y que es nuestra propia alma, nuestra sensibilidad, nuestra inteligencia, de la cantidad de nuevas vivencias de nuevas razones que van apareciendo.

Surge así de nosotros mismos, hombres decadentes, maduros, prematuramente envejecidos en una sociedad prematuramente envejecida, una nueva, poderosa razón.
Surge una nueva mentalidad, surge una nueva concepción del mundo: Y el nuevo centro de esa nueva mentalidad no está en lejanas hipótesis, en ejemplos de hombres que murieron hace cincuenta o dos mil años, en teorías que nunca se confirman, en ideas que nunca se realizan, en conceptos abstractos que carecen de forma real; el nuevo centro es nuestra propia inteligencia, nuestra sensibilidad, nuestra vida. Somos nosotros, y sólo nosotros, los que debemos justificarlo todo y dar sentido a todo lo que hacemos y decimos.

Un nuevo mundo se abre: hablamos el lenguaje de la naturaleza, hablamos el lenguaje de la sensibilidad, el lenguaje de la fuerza, el lenguaje de la existencia. Lejos de los convencionalismos de las sociedades de los hombres, decadentes y decrépitas, lejos de las ciudades grises repletas de hombres grises preocupados en amontonar billetes de tonos grises, nuestro lenguaje adquiere un profundo sentido, el sentido de nuestra propia naturaleza, el sentido de LA naturaleza.

De repente, como aquel Sigfrido que se marchara con la sangre del dragón que acaba de matar, entendemos el canto de los pájaros. El dragón es el mundo antiguno que ha muerto. De repente tienen sentido los murmullos de la selva, y las formas que las nubes adquieren en los cielos, y el dulce balanceo de las hojas en los árboles; de repente tiene sentido el sol y el mar. Comprendemos que nosotros somos parte de toda esa fuerza profunda e insondable, es más, comprendemos que nosotros somos ESA fuerza, y que la sangre que corre por nuestras venas es del mismo color que la savia que vivifica los árboles y que el agua que riega los campos, y que ahí, en ese único liquido que son todos ellos, está el germen de la vida, de la fuerza, de la existencia, de lo que ES. Comprendemos las sonrisas de nuestros hijos, comprendemos el valor de un sentimiento, y en el culto a nuestras vivencias, a nuestra sensibilidad e incluso a nuestro propio cuerpo y a sus necesidades, hallamos el equilibrio, la paz y la seguridad que allá abajo, en las calles asfaltadas, los hombres se robaban unos a otros rodeados e un mundo artificial, un mundo que no existe y envueltos en una sociedad que, realmente, es mentira.

Queremos entonces desarrollar al máximo estas vivencias. No tenemos miedo: queremos llegar al fondo de ese pozo negro, queremos expresar esa seguridad en nosotros mismos, queremos plasmar nuestros cariños, nuestras pasiones, nuestro más profundo ser... pero sólo unos pocos tienen fuerza para expresarlo con validez universal. Y a esos pocos se les llama artistas. Y en ese mundo nuevo que hemos creado, ser artista es ser sumo hacedor, es tener la capacidad expresiva de los sentimientos supremos, es expresarse al unísono con la naturaleza, es tener su fuerza y su madurez, es tener su capacidad de ser eterno. Y así el nuevo artista adquiere el carácter de los sacerdotes del mundo antiguo y la religión de los nuevos tiempos se convierte en el sentido, en el culto a la naturaleza, a nuestra naturaleza. Y su rito es el arte.

Es el canto de Brangäne del II Acto del Tristán, que estoy escuchando mientras escribo estas líneas: Esa voz (¡Hay que vigilar! ¡Hay que vigilar!) y el tono de la misma son geniales porque parece que se respiran en la noche profunda, parece que salen de nuestra propia noche, parece que surgen del bosque, que sobrevuelan por encima de las copas de sus árboles, que expresan lo más profundo de la naturaleza, lo más profundo de la naturaleza humana. La música habla de la identificación del hombre con la tierra, con el aire, con el agua, la música habla de nuestra más profunda naturaleza. Y en esa profunda aspiración a lo más profundo, Tristán se encuentra solo, cara a cara con la nada, que es la esencia del mundo, de su mundo.

Llegados a este punto, nos detenemos en nuestras meditaciones. Volvemos la cabeza hacia atrás y miramos a los que nos siguen: Siguen hablando de negocios, de dinero, de partidos políticos, de grupos de presión, de copar ministerios, de organizar operaciones financieras y nos llaman para atraernos a sus filas, despertando en nosotros la ambición del poder. Y no pueden comprender que ya no hablamos el mismo lenguaje, que los coqueteos de la juventud, que las ilusiones y el vacío subsiguiente pasaron ya, que no necesitamos ya chapas ni de distintivos que colgar en el pecho para diferenciarnos de los demás, que nuestro esquema es, ya, otro, que el sistema en general y todo su montaje ha dejado de interesarnos. En suma, que para nosotros ellos han muerto y sus ciudades no son ya sino un inmenso camposanto, y que cada piso de esos gigantescos edificios, un nicho de esos igualmente gigantescos cementerios.

La diferencia entre todos ellos se ha difuminado en una pastosa masa intermedia: las izquierdas se han unido a las derechas, los banqueros a los socialistas, los sacerdotes a los paganos, y de toda esa amalgama ha surgido un nuevo ser, el gran hipócrita, el desvergonzado hipócrita de nuestro mundo moderno. Sólo una revolución que fuese contra el sistema, sólo una revolución que trajera al nuevo hombre que ha surgido de la naturaleza, con la fuerza de la naturaleza, con la mentalidad de la naturaleza, podría interesarnos. Y esa revolución no hablaría de urnas, ni se establecería en los parlamentos, como no se desarrollaría en las ciudades: Esa revolución hablaría de arte, y nacería al aire libre, entre el cielo y el mar, en absoluta libertad.

José Tordesillas.


No se nada de este tipo, pero entendía bastante de todo.

martes, 23 de julio de 2013

Blue Valentine



Cindy: What did it feel like when you fell in love?

Gramma: Oh... oh dear, I don't think I found it

Cindy: Even with grandpa?

Gramma: Maybe a little, in the beginning. He didn't really have any regard for me as a person. You gotta be careful with that. You gotta be careful with the person you fall in love is worth it... to you.

Cindy: I never want to be like my parents. I know they must've loved each other at one time right? To just get it all out of the way before they had me. How do you trust your feelings when they can just disappear like that?

Gramma: I think the only way you can find out is to have the feeling. You're a good person. You have the right to say I do trust. I do trust myself.

_________________________________

Nunca había visto Blue Valentine, y no me destrozo el corazón, solo me mostró una realidad que ya conocía, y puso el palabras muchas cosas que ya pensaba. Es realidad pura. 
No importa cuan real se sienta cuando se siente, y cuan seguro uno esté de que es para siempre, nunca hay certeza.
Y muchas veces (la mayoría) el sentimiento se va y ni siquiera estas seguro del por qué. Pero eso no quiere decir que no haya sido real y eterno mientras duró.

"To shoot all the beautiful stuff firstthe falling in love, was like a dream. We built this castle, and we had to tear it down. But while we were tearing it down, we knew what we were losing, because we'd built it."
- Ryan Gosling on Blue Valentine


viernes, 19 de julio de 2013

Un respiro.

¿Puedo llamarte ahora de repente y pedirte que me acompañes a tomar un café a algún barcito, el que te quede mas cómodo, para hablar? Necesito hablar con vos. Me da igual cual.
Quiero que haga mucho frío, así los dos vamos bien abrigados y hacemos algún comentario al pasar y casual del frío que tomamos caminando las cuadras saliendo del subte hasta llegar ahí. Y especialmente porque gracias a ese frío que tomamos antes de llegar a destino y encontrarnos, va a potenciar lo reconfortante de vernos las caras, en un lugarcito que va a ser intimo nuestro por un rato, para abrazarnos y abrigarnos mientras compartimos.
Tengo ganas de que me observes por un momento y te des cuenta que hay algo que me tiene mal, pero que no quiero indignar demasiado en eso, porque yo te llame por otra cosa.
Intercambiemos ideas, contame las cosas que tenes en mente, tus planes, riámonos de las ridiculeces que dice o sugiere la gente, capaz hasta si tenes ganas, podemos reírnos un rato de la gente que nos rodea, pero no demasiado, porque estaríamos manchando el ambiente lindo que estamos teniendo. Yo podría darte algún que otro consejo con una vista externa que pueda resultarte útil.
Después de darme ese pedacito de vos que me haga sonreír mucho, dejame que me explaye contándote todo lo que me pasa por la cabeza. Dejame empezar a hablar sin filtros, como si estuviera hablando sola, sin que me estés juzgando porque lo que planteo es obsesivo, porque mis pensamientos y mirada de las cosas es demasiado intensa y... Esa tendencia que tengo a sobre analizar las cosas cuando son pelotudeces, que no me juzgues por idealizar o alucinar cosas. Que me dejes ser, entendiéndome, o al menos intentándolo. Sin que yo este preocupándome por lo que te pasa por la cabeza mientras hablo, sin preocuparme por aburrirte, sin esforzarme demasiado.

Después de contarte todo seguramente respire hondo y dramatice las cosas, diciéndote que estoy agotada de todo y que me quiero ir. Que necesito escaparme un rato.
Vos me vas a sonreír y me vas a decir que me sigo quejando, sigo repitiendo lo mismo, pero que al final sigo haciendo nada y que deje de decir si no voy a hacer. Que todo lo que necesito en la teória, sobre de los miedos y prepararme mentalmente, ya lo estudie por demasiado tiempo. Que solo me falta ese paso,  el mas importante, la practica. Yo te voy a dar la razón, aunque me moleste que me encasilles y me metas en la bolsa de toda la gente que habla y no hace, pero confiando que en el fondo sabes que no soy así. Vas a hacer algún que otro comentario sobre todo lo que te conté, plantándome como semillas ideas en la cabeza que me guardo para trabajarlas en el viaje de vuelta.
Nos pararíamos, porque eventualmente habría que volver a la vida real. Te daría el abrazo mas sincero del mundo, relajándome un ultimo minuto mas. Te agradecería por existir, y nos despediríamos hasta algún próximo encuentro eventual. Yo me iría caminando con el frío que me pegaría como una trompada, pero con una sonrisa en la cara y sintiéndome 20 kilos mas liviana.
No pido mas.






viernes, 12 de julio de 2013

Sal con una chica que lee

Sal con una chica que no lee. Encuéntrala en medio de la fastidiosa mugre de un bar del medio oeste. Encuéntrala en medio del humo, del sudor de borracho y de las luces multicolores de una discoteca de lujo. Donde la encuentres, descúbrela sonriendo y asegúrate de que la sonrisa permanezca incluso cuando su interlocutor le haya quitado la mirada. Cautívala con trivialidades poco sentimentales; usa las típicas frases de conquista y ríe para tus adentros. Sácala a la calle cuando los bares y las discotecas hayan dado por concluida la velada; ignora el peso de la fatiga. Bésala bajo la lluvia y deja que la tenue luz de un farol de la calle los ilumine, así como has visto que ocurre en las películas. Haz un comentario sobre el poco significado que todo eso tiene. Llévatela a tu apartamento y despáchala luego de hacerle el amor. Tíratela.
Deja que la especie de contrato que sin darte cuenta has celebrado con ella se convierta poco a poco, incómodamente, en una relación. Descubre intereses y gustos comunes como el sushi o la música country, y construye un muro impenetrable alrededor de ellos. Haz del espacio común un espacio sagrado y regresa a él cada vez que el aire se torne pesado o las veladas parezcan demasiado largas. Háblale de cosas sin importancia y piensa poco. Deja que pasen los meses sin que te des cuenta. Proponle que se mude a vivir contigo y déjala que decore. Peléale por cosas insignificantes como que la maldita cortina de la ducha debe permanecer cerrada para que no se llene de ese maldito moho. Deja que pase un año sin que te des cuenta. Comienza a darte cuenta.
Concluye que probablemente deberían casarse porque de lo contrario habrías perdido mucho tiempo de tu vida. Invítala a cenar a un restaurante que se salga de tu presupuesto en el piso cuarenta y cinco de un edificio y asegúrate de que tenga una vista hermosa de la ciudad. Tímidamente pídele al mesero que le traiga la copa de champaña con el modesto anillo adentro. Apenas se dé cuenta, proponle matrimonio con todo el entusiasmo y la sinceridad de los que puedas hacer acopio. No te preocupes si sientes que tu corazón está a punto de atravesarte el pecho, y si no sientes nada, tampoco le des mucha importancia. Si hay aplausos, deja que terminen. Si llora, sonríe como si nunca hubieras estado tan feliz, y si no lo hace, igual sonríe.
Deja que pasen los años sin que te des cuenta. Construye una carrera en vez de conseguir un trabajo. Compra una casa y ten dos hermosos hijos. Trata de criarlos bien. Falla a menudo. Cae en una aburrida indiferencia y luego en una tristeza de la misma naturaleza. Sufre la típica crisis de los cincuenta. Envejece. Sorpréndete por tu falta de logros. En ocasiones siéntete satisfecho pero vacío y etéreo la mayor parte del tiempo. Durante las caminatas, ten la sensación de que nunca vas regresar, o de que el viento puede llevarte consigo. Contrae una enfermedad terminal. Muere, pero solo después de haberte dado cuenta de que la chica que no lee jamás hizo vibrar tu corazón con una pasión que tuviera significado; que nadie va a contar la historia de sus vidas, y que ella también morirá arrepentida porque nada provino nunca de su capacidad de amar.

Haz todas estas cosas, maldita sea, porque no hay nada peor que una chica que lee. Hazlo, te digo, porque una vida en el purgatorio es mejor que una en el infierno. Hazlo porque una chica que lee posee un vocabulario capaz de describir el descontento de una vida insatisfecha. Un vocabulario que analiza la belleza innata del mundo y la convierte en una alcanzable necesidad, en vez de algo maravilloso pero extraño a ti. Una chica que lee hace alarde de un vocabulario que puede identificar lo espacioso y desalmado de la retórica de quien no puede amarla, y la inarticulación causada por el desespero del que la ama en demasía. Un vocabulario, maldita sea, que hace de mi sofística vacía un truco barato.
Hazlo porque la chica que lee entiende de sintaxis. La literatura le ha enseñado que los momentos de ternura llegan en intervalos esporádicos pero predecibles y que la vida no es plana. Sabe y exige, como corresponde, que el flujo de la vida venga con una corriente de decepción. Una chica que ha leído sobre las reglas de la sintaxis conoce las pausas irregulares –la vacilación en la respiración– que acompañan a la mentira. Sabe cuál es la diferencia entre un episodio de rabia aislado y los hábitos a los que se aferra alguien cuyo amargo cinismo countinuará, sin razón y sin propósito, después de que ella haya empacado sus maletas y pronunciado un inseguro adiós. Tiene claro que en su vida no seré más que unos puntos suspensivos y no una etapa, y por eso sigue su camino, porque la sintaxis le permite reconocer el ritmo y la cadencia de una vida bien vivida.
Sal con una chica que no lee porque la que sí lo hace sabe de la importancia de la trama y puede rastrear los límites del prólogo y los agudos picos del clímax; los siente en la piel. Será paciente en caso de que haya pausas o intermedios, e intentará acelerar el desenlace. Pero sobre todo, la chica que lee conoce el inevitable significado de un final y se siente cómoda en ellos, pues se ha despedido ya de miles de héroes con apenas una pizca de tristeza.
No salgas con una chica que lee porque ellas han aprendido a contar historias. Tú con la Joyce, con la Nabokov, con la Woolf; tú en una biblioteca, o parado en la estación del metro, tal vez sentado en la mesa de la esquina de un café, o mirando por la ventana de tu cuarto. Tú, el que me ha hecho la vida tan difícil. La lectora se ha convertido en una espectadora más de su vida y la ha llenado de significado. Insiste en que la narrativa de su historia es magnífica, variada, completa; en que los personajes secundarios son coloridos y el estilo atrevido. Tú, la chica que lee, me hace querer ser todo lo que no soy. Pero soy débil y te fallaré porque tú has soñado, como corresponde, con alguien mejor que yo y no aceptarás la vida que te describí al comienzo de este escrito. No te resignarás a vivir sin pasión, sin perfección, a llevar una vida que no sea digna de ser narrada. Por eso, largo de aquí, chica que lee; coge el siguiente tren que te lleve al sur y llévate a tu Hemingway contigo. Te odio, de verdad te odio.

Sal con una chica que lee porque te lo mereces. Te mereces una mujer capaz de darte la vida más colorida que puedas imaginar. Si solo tienes para darle monotonía, horas trilladas y propuestas a medio cocinar, te vendrá mejor estar solo. Pero si quieres el mundo y los mundos que hay más allá, invita a salir a una chica que lee.

O mejor aún, a una que escriba.


-Charles Warnke.

miércoles, 19 de junio de 2013

Looking for Alaska, II

Soy la única boluda que piensa que toda nuestra colección de preguntas que no nos podemos responder, vamos a encontrar la respuesta una vez muertos? Esto lo pienso desde que tengo uso de razón, desde chiquitita. Si me gustaba mucho un chico y sabia que nunca iba a pasar nada, me preguntaba, "me encantaría saber como me ve, o si le gusto o si alguna vez le guste de verdad." Y me respondía sola, "Supongo que una vez que me muerta lo voy a saber" Como si en algún espacio surreal pueda ver todo desde arriba y tenga ahí las respuestas, o una vez muerta, automáticamente se vuelvan parte de mi conocimiento, o venga alguien o algo a contestármelas una por una.
Y si no existe nada de eso? Y si nunca vamos a tener las respuestas a nuestra colección de preguntas? Vamos a sentirnos vacíos? Nos vamos a ir sin nada?  Dejan de tener importancia y nos llenamos de paz sabiendo que, de alguna manera, son irrelevantes? Como se sigue después de eso?

Soy la única boluda que se sostiene a algo tan irreal y fantástico como eso? Me vuelve una persona ignorante o esperanzada? Así como también soy la boluda que cuando ve que se le va el bondi en la cara piensa que capaz justo ese bondi no se tenia que tomar porque algo iba a pasarle, y por tiempos había que tomarse otro, cuando capaz es solo mala leche o capaz hasta en ese bondi que se te fue te podías sentar, y en el que viene no. O capaz es solo mala leche y en ese no te podías sentar pero en el que viene si vas a poder. Me vuelve una persona pelotuda o optimista?

También capaz soy la única pelotuda que piensa que si algo no se da en vez de pensar que hice algo mal, pienso que "Si no se dio es porque no se tenia que dar, si se tiene que dar, en algún momento, de alguna forma, se dará" Me vuelve una persona sabia o una persona horriblemente conformista? Cual es el balance exacto para tener la movilidad de hacer lo que corresponde pero no obsesionarse ni llenarse de bronca cuando no sale? En que hay que creer?


“I never liked writing concluding paragraphs to papers—where you just repeat what you’ve already said with phrases like 'In summation,' and 'To conclude.' I didn’t do that—instead I talked about why I thought it was an important question. People, I thought, wanted security. They couldn’t bear the idea of death being a big black nothing, couldn’t bear the thought of their loved ones not existing, and couldn’t even imagine themselves not existing. I finally decided that people believed in an afterlife because they couldn’t bear not to.
 

miércoles, 12 de junio de 2013

Looking for Alaska I.

"We are engaged here in the most important persuit in history: the search of meaning. What is the nature of being a person? What is the best way to go about being a person? How did we come to be, and what will become of us when we are no longer? In short: What are the rules of this game and how might we best play it?"

The nature of the labyrinth, I scribbled into my spiral notebook, and the way out of it. This teacher rocked. I hated discussion classes. I hated talking, and I hated listening to everyone else stumble on their words and try to phrase things in the vaguest possible way so they wouldn´t sound dumb, and I hated how it was all just a game of trying to figure out what the teacher wanted to hear and then saying it. I'm in class, so teach me.

And teach me he did: In those fifty minutes, the old man made me take religion seriously. I've never been religious, but he told us that religion is important whether or not we believed in one, the the same way that historical events are important whether or not you personally lived through them.


--- Looking for Alaska, John Green.

jueves, 6 de junio de 2013

The Fault in Our Stars

"Hold on," He mumbled to me. He walked over to Isaac and grabbed him by the shoulders. "Dude, pillows don't break. Try something that breaks."
Isaac reached for a basketball trophy from the shelf above the bed and then held it over his head as if waiting for permission. "Yes," Augustus said. "Yes!" The trophy smashed against the floor, the plastic basketball player's arm splintering off, still grasping its ball. Isaac stomped on the trophy. "Yes!" Augustus said. "Get it!" 
And then back to me, "I've been looking for a way to tell my father that I sort of hate basketball, and I think we've found it." The trophies came down one after the other, and Isaac stomped on them and screamed while Augustus and I stood a few feet away, bearing waitness to the madness.
The poor, mangled bodies of plastic basketballers litteres the carpeted ground: here, a ball palmed by a disembodied hand; there, two torsoless legs caught midjump. Isaac kept attacking the trophies, jumping on them with both feet, sceaming, breathless, sweaty, until finally he collapsed on the top of the jagged trophic temnants.
Augustus stepped toward him and looking down. 
"Feel better now?" he asked.
"No." Isaac mumbled, his chest heaving.
"That's the thing about pain," Augustus said, "It demands to be felt."



Tanto tiempo esperando este libro y me estoy terminando en una semana.
Ya me hizo llorar dos veces, me dio escalofríos, me hizo reír alto en el subte.
Gracias John Green ♥




viernes, 31 de mayo de 2013



The novel’s ending is ambiguous. It is unclear whether Holden will fulfill the promise of recovery that is suggested as he watches the carousel.
Holden’s final statement—“Don’t tell anybody anything. If you do, you start missing everybody”—
suggests that he is still shackled by the same problems he has dealt with throughout the book.
He still seems scared and alone, and he continues to dread communication.
On the other hand, his final words suggest that he has begun to shed the impenetrable skin of cynicism that he had grown around himself. He has begun to value, rather than dismiss, the people around him. His nostalgia—“missing everybody”—reveals that he is not as bitter and repressed as he was earlier in the book.

jueves, 28 de febrero de 2013

Es lo que hacemos.

Eventualmente iba a tener que enfrentarme al desastre que había dejado atrás, y volver a revolcarme entre los escombros iba a ser mas difícil y doloroso que tomar la decisión de irme en primer lugar. Mire a mi derecha, no podía ver nada, no podía ver nada y veía todo a la vez. Un mundo entero dejado atrás de un día para el otro, un mundo que había armado yo lleno de cosas que me encantaban, que me llenaban y me hacían feliz. Estaba cómoda. Empiezo a caminar para adentro, lento y con miedo, cada paso que daba me daban mas ganas de salir corriendo y no parar, lejos, hasta agotar la angustia que me ahogaba adentro. Veo todo roto, todo mezclado, todo apagado. Había sido obra mía.

Me tiemblan las manos y cierro fuerte los ojos cuando una Micaela adentro me dice que puedo reconstruirlo todo de nuevo y que vuelva a ser mi lugar. Esa Micaela todavía no entiende por que me fui, todavía insiste en que estoy equivocada y que ahí me tenia que quedar. Tengo que hablarle y tratarla como si fuera una nena ingenua, caprichosa y miedosa. Ya no quiere moverse mas, si hubiera sido por ella nos quedábamos hasta el final. Pero tiene que confiar en mi. Como siempre que nos fuimos estando cómodas, siempre confió. Es la única garantía que tengo para darle. Somos nosotras, otra vez solas. 

La ingenua de adentro tiene que mantenerse fuerte con el simple hecho de entender que necesito algo mas, que estoy buscando algo que todavía no encontré. Que cambié de página y tuve sed, que algo o acá adentro me dijo que tengo la necesidad de avanzar. Si me quedaba en ese hogar cómodo y lindo que me había armado, iba a terminar conformándome. Eso va en contra de los principios de las dos.
Ella lo entiende. Vamos a estar bien. 

No se de donde saco la fuerza para arrodillarme y empezar a esparcir las partes rotas y sucias. Trato de no prestarle mucha atención a nada por que si me lo permito se que me ahogaría en un mar de recuerdos. No puedo ahogarme, me va a hacer mal. Necesito mantenerme en la superficie, lo suficiente para terminar de hacer lo que tengo que hacer e irme de una vez. Avanzar. 
La Micaela de adentro llora y grita desesperada. Con cada pedazo que agarro le duele más. Yo la ignoro y sigo. 
Ya estuvimos en situaciones similares, tal vez no tan dolorosas, tal vez no tan destructivas. Pero tuvimos lugares lindos armados que ya rompimos y supimos avanzar. Es lo que hacemos. Si me siento a pensar, amo y extraño todos los lugares y recuerdos que deje atrás. Amo aun mas, a la persona en la que me fui convirtiendo gracias a eso. A todo lo que aprendí dejando atrás y sabiendo seguir adelante conmigo misma.  Miro para atrás y los extraño a todos. Las épocas. Mi historia.

Me toca citar a 
J. D. Salinger y uno de mis libros preferidos que me cambiaron la cabeza: 
"No cuenten nunca nada a nadie. En el momento en que uno cuenta cualquier cosa, empieza a echar de menos a todo el mundo."  - The Catcher in The Rye.

Tengo un nudo en la garganta. Miro a mi al rededor y es tanto lo que tengo que arreglar. Hacer las pases con la Micaela de adentro y volver a aprender a estar solas de nuevo. Aprender, de eso se trata todo, no?

Tal vez se trata de saber reconocer cuando uno se esta quedando por comodidad, cuando en realidad el animal adentro le pide irse, seguir creciendo en busca de mas.
Y ahi es cuando cambian los roles. Pasa a tomar el volante el animal de adentro, y a la conformista la dejamos atrás